El coaching es una de las profesiones del futuro.

El cambio de paradigma que vivimos en nuestra sociedad, las nuevas generaciones y el acceso que tenemos a cada vez más información hace que nuestra mentalidad cambia.

Y en mitad de esa evolución, el papel del coaching es fundamental.

Lo es porque nos estamos dejando de conformar. Si no nos gusta nuestro trabajo, queremos cambiarlo. Si sentimos que nuestra relación de pareja nos ahoga, queremos mejorarla. Si tenemos problemas con nuestra imagen, trabajamos para cambiarlo. Y sí, lo hacemos con la ayuda de un profesional.

En medio de toda esta evolución, necesitamos un profesional que nos guíe, que nos oriente y nos ayude a cumplir nuestros objetivos.

Necesitamos aprender a gestionar nuestras emociones, nuestros miedos, a construir una mejor versión de nosotros mismos y avanzar.

Es por eso que a pesar de los intentos por desprestigiar el valioso trabajo de coaches en todo el mundo, su función es cada vez más esencial en la sociedad que estamos construyendo.

Últimamente he oído mucho eso de que cada vez hay más coaches, y sí, puede ser. Pero lo que no vemos es la otra cara de la moneda, y es que cada vez hay más y más demanda de estos profesionales.

Es más, conozco coaches que no pueden seguir admitiendo clientes en su agenda e incluso que tienen lista de espera.

Y llegados a este punto, te preguntarás: ¿por qué unos tanto y otros tan poco?

Porque no, no todo es de color de rosa. No todos los coaches consiguen llegar a vivir de esta preciosa profesión, y mucho menos consiguen tener lista de espera.

Pero eso no significa que sea imposible. Ni mucho menos. Lo que separa a unos de otros son 3 simples claves que quiero compartir contigo en este artículo.

 

Las 3 claves para conseguir vivir del coaching

Cuando iniciamos nuestra consulta de coaching lo hacemos con toda la ilusión del mundo, dispuestos a dar el 200% si hace falta para que salga adelante.

La ilusión y la emoción de un nuevo proyecto se convierte en trabajo duro que a veces da resultados rápido, otras de manera más lenta, y otras veces los resultados nunca llegan.

Muchas veces parece una carrera de obstáculos, en el que tienes que aprender no sólo sobre coaching y tu especialidad. También tienes que aprender sobre tecnología, redes sociales, marketing online y local, contabilidad, ventas y un sinfín de materias.

Porque si no lo haces, terminas observando como tu proyecto es poco visible y poco rentable. Y entonces toda esa ilusión que tenías al principio se convierte en una desilusión muy difícil de gestionar.

En este artículo te hablé sobre cómo recuperar la ilusión por tu proyecto de coaching, pero además hay 3 claves esenciales que has de tener en cuenta si quieres que tu negocio salga adelante.

 

Clave 1 para vivir del coaching: creer en ti

Pues sí, sé que lo habrás oído infinidad de veces, pero es así. Solo los coaches que creen en ellos mismos salen adelante.

El síndrome del impostor, los fantasmas del intrusismo y otros enemigos que se cuelan en tu día a día pueden arruinar hasta el más brillante de tus proyectos.

Por eso, cree en ti. Detecta las fugas de seguridad y repáralas para que no haya nada ni nadie que te pare.

 

Clave 2 para vivir del coaching: sé paciente

Aunque a veces nos cueste admitirlo, las cosas no ocurren de un día para otro. Y todos, absolutamente todos, llevamos nuestro propio ritmo (profesional y personal).

Pero ocurre que caemos en la trampa de compararnos con el éxito de la vecina. Y sí a ella le va tan bien y lleva el mismo tiempo que yo, pues es que esto no funciona.

Y como no funciona porque yo quiero resultados ya, lo tiro todo por la borda.

Ser paciente y constante es esencial si quieres que tu negocio de coaching sea tu modo de vida.

 

Clave 3 para vivir del coaching: invierte en tu formación

He dejado para lo último esta clave, aunque diría que es la más importante de todas.

Y lo es porque los mejores coaches que he conocido hasta el día de hoy, todos, han trabajado con un mentor.

Un mentor te ayuda no solo a validar tu idea de negocio. Te guía para trabajar tu mentalidad, a creer en ti y ganar seguridad en tu mensaje, a trazar un plan con el que poder ver resultados sin que tu paciencia sufra (demasiado al menos).

Una mentoría puede significar un antes y un después en tu carrera profesional, y si tuviera que darte un consejo, solo uno, sería este. Invierte en tu formación y déjate acompañar por un mentor.

Y como siempre te digo, después de una caída te levantas más fuerte. Si has llegado hasta estas líneas y sientes que no hay nada que puedas hacer para recuperar de nuevo tu proyecto, no te rindas y comienza de nuevo. Aprende de tus errores y fortalécete.

Y si sientes que todavía estás a tiempo, ten en cuenta estas tres claves y aplícalas en tu negocio para convertirte en ese 5% de coache que logran vivir de su profesión.

¿Qué opinas sobre este tema? ¿Crees que hay más factores a tener en cuenta para conseguir vivir del coaching? Te espero en los comentarios.

 

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