Ser emprendedor no es un camino fácil.

Tu negocio crecerá en la medida que tú crezcas como persona.

Disponer de una fuerte motivación, tener presente tu “por qué” cada día y desarrollar una mentalidad de éxito son algunos elementos imprescindibles para conseguir tus metas, tanto personales como profesionales.

Así, una de las claves para conseguir nuestros objetivos y trabajar paso a paso en todas las acciones necesarias para poder alcanzarlos es ser positivos.

Y no me refiero a ser positivo porque sí, sin un sentido definido. Porque pensar que todo saldrá bien sin tomar acción no sirve de nada.

El emprendedor Nolan Bushnell lo argumenta así: “El ingrediente más importante es levantarte y hacer algo. Así de simple. Muchas personas tienen ideas, pero solo algunas deciden hacer algo hoy. No mañana. No la siguiente semana. Sino hoy. El verdadero emprendedor actúa en lugar de soñar”.

¿Qué pasaría si pensaras que no puedes lograrlo?

Según Sharon Korning, cada persona tiene 60.000 pensamientos diarios y la mayoría son negativos (cerca del 80%). Además, está comprobado científicamente que un pensamiento negativo tiene mucho más impacto que uno positivo, ya que nuestra mente está condicionada para detectar posibles peligros y amenazas.

Sí, para tu mente lo más importante es sobrevivir. No quiere que tomes riesgos, así que tendrás que mentalizarte del modo adecuado si quieres lograr tus metas.

En este sentido, es importante que aprendas a darle la vuelta a las situaciones, a ver el lado positivo que tiene todo lo que te sucede en la vida.

Porque no podemos desarrollar lo que nos proponemos si la mayoría de los pensamientos son negativos.

Para definir objetivos realmente retadores, tenemos que trabajar las creencias que nos limitan.

¿Conoces la secuencia pensamientos, sentimientos, comportamientos y resultados?

Si tu contacto con el desarrollo personal no es muy reciente, estoy segura que te sonará lo que te contaré a continuación:

“Según mis creencias así serán mis pensamientos, según mis pensamientos así será mi estado de ánimo, según mi estado de ánimo así estableceré mis objetivos y las acciones que llevaré a cabo para alcanzar los resultados que deseo”.

Dime, ¿estás de acuerdo con esto?

Los resultados que obtienes están directamente relacionados con tus creencias.

Está demostrado que la forma en la que nos expresamos, nos comportamos, las acciones que realizamos y la actitud ante los retos o los contratiempos que nos encontramos tienen un efecto real en nuestra vida.

Los resultados que cosechamos en el mundo físico tienen su origen en nuestro mundo interior (parten de nuestras creencias, de aquello que creemos posible, de nuestros pensamientos, los sentimientos que éstos nos producen y, finalmente, las acciones que llevamos a cabo como consecuencia de todo lo anterior).

Como ves, los logros no caen del cielo.

¿Cuántas veces hemos oído decir a un amigo que a tal o cual persona siempre le va bien, que “tiene mucha suerte”?

¿Y si lo que pasa en realidad es que en vez de suerte tiene unas creencias potenciadoras y una mentalidad positiva que le empujan a alcanzar lo que se propone?

La motivación es fundamental, especialmente en aquellos momentos en los que las cosas no salen como deseamos. Si no contamos con el nivel de motivación necesaria para llevar a cabo tareas importantes, dejaremos para más adelante dichas acciones y nos alejaremos, sin ser conscientes, de nuestros sueños.

Aquí entran en juego los pensamientos positivos, la actitud ante la vida y todo lo que nos ocurre.

Cada uno de nosotros puede controlar sus pensamientos. Calmar la mente incorporando en nuestro día a día momentos de relajación, meditación y mindfullness.

Y, sobre todo, trabajando en nuestras creencias.

Si queremos tener más pensamientos positivos (para compensar la cantidad de impactos negativos que nosotros mismos nos provocamos mentalmente), entonces tendremos que cambiar nuestras creencias.

Eliminar los “no puedo ” o “no soy capaz” de una vez por todas.

 

3 consejos para cambiar las creencias y adquirir el hábito de pensar en positivo

 

Somos lo que creemos que somos. Nuestras creencias son, por tanto, el punto de partida para pasar a la acción.

¿Qué es una creencia? Es un sentimiento de certeza sobre el significado de algo. Es aquello en lo que creemos fielmente, sin cuestionarnos si es o no verdad.

No es fácil cambiar las creencias, o sea, nuestras verdades. Requiere tiempo, voluntad y esfuerzo.

Para conseguirlo, puedes seguir estos 3 consejos:

1) Cuestiona todo lo que has asumido como verdadero.

¿Has pensado alguna vez que todo lo que piensas que es verdad puede en realidad ser falso? Hace cientos de años la humanidad pensaba que la Tierra era plana, hasta que alguien se lo cuestionó…

2) Aprende a utilizar el poder de la visualización:

Céntrate en lo positivo. Visualízate empieza a actuar como si hubieras logrado lo que quieres. Vive las emociones que sentirías, imagínatelo cada noche antes de dormir como si ya fuera real.

3) Rodéate de personas positivas.

Dicen que somos la media de las 5 personas con las que más tiempo pasamos. Intenta que sean positivas, entusiastas y que te ayuden a creer en ti. Cuando te rodeas de personas que son positivas y confían en sí mismas, es más fácil tener pensamientos poderosos

 

Para que tu negocio alcance el nivel que deseas, antes de definir tus objetivos, asegúrate de que tus pensamientos y creencias están en sintonía con tus objetivos.

Primero tú, después tú negocio.

¿Has cambiado alguna de tus creencias en los últimos meses? ¿Qué pautas has seguido para conseguirlo? Estoy deseando comentarlo contigo debajo del artículo.

 

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