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Clientes y vacaciones. En cuanto se acercan estas fechas,  comienza el agobio de todos los años: la agenda comienza a vaciarse y te empiezas a preguntar de dónde sacarás los ingresos para el siguiente mes. 

Ocurre en verano, en Navidades, en Semana Santa… Los clientes deciden tomarse un descanso de todo, incluyendo las sesiones que tenéis a medias. 

O puede pasar que seas tú la que se quiere ir de vacaciones, pero te da miedo perder a tus clientes y en lo último que piensas es en dejar a la mitad sus procesos. 

Y al final, si decides irte de vacaciones, no puedes desconectar del todo, o tus ingresos se verán seriamente perjudicados este mes. 

Teniendo en cuenta esto, ¿podemos decir que las vacaciones y los clientes son incompatibles? 

¡Veamos! 

 

Cerrado por vacaciones

Si nos conocemos sabrás que soy la primera que desea que lleguen las vacaciones para viajar a Portugal y pasar tiempo con los míos (especialmente, con mi sobrina bebé), y por eso planifico con mucha antelación todo para poder hacerlo tranquila. 

Pero esto no fue siempre así. 

Recuerdo que mis primeros años de emprendedora no podía irme de vacaciones porque si me iba la empresa se iba a pique. De hecho, no desconectaba prácticamente ningún día porque si lo hacía, sentía que mis clientes desaparecerían. 

Es más, cuando llegaban los meses de verano y los clientes desconectaban, tenía que hacer malabares para poder cubrir los gastos. 

Hasta que descubrí el secreto para sobrevivir al “cerrado por vacaciones”: la planificación. 

La primera clave para sobrevivir a las vacaciones es dejarlo todo preparado. O al menos, lo máximo posible. 

Las vacaciones son necesarias para recargar, y tanto a ti como a tus clientes os viene muy bien una pequeña desconexión periódica. 

Pero cuando eres emprendedora, y más cuando das sesiones de manera personal, las vacaciones pueden ser sinónimo de perder clientes, siempre y cuando no lo planifiques todo muy bien. 

Por eso, lo ideal es anticiparte. Si ya llevas tiempo con tu negocio, podrás hacerlo con más precisión ya que podrás comparar con otros años. Hay coaches que trabajan más en los meses de verano, o a primeros de año, o cuando llega septiembre… Conocer tus altos y bajos será una información muy valiosa. 

Si estás empezando y llevas menos de un año con tu negocio, no te preocupes. Puedes ir viendo poco a poco cómo va variando la llegada de solicitudes, el movimiento que hay… Y verás que en pocos meses puedes sacar datos más precisos. 

Sea como sea, conocer tus meses más bajos te ayudará a tomar decisiones. Por ejemplo, si puedes hacerlo, puedes elegir ese mes para tus vacaciones. O si no tienes la posibilidad, puedes anticiparte con bastantes meses de antelación y crear un extra para compensar esas bajadas. 

Llegadas a este punto me dirás: “Ok Armènia, pero…¿y qué hago con los procesos que tengo a medias cuando llegan las vacaciones para que mis clientes no desaparezcan?”.

¡Buena pregunta! 🙂 En este caso, la estrategia más efectiva y sencilla que tienes en tu mano es ofrecer paquetes de sesiones en lugar de ofrecer sesiones sueltas. 

Los paquetes de sesiones te permiten pausar el proceso de una manera mucho más flexible y retomar a la vuelta de vacaciones. Si además lo has cerrado en un calendario al comenzar a trabajar con tu cliente, mejor que mejor. 

Además, los paquetes de sesiones ya están cobrados, por lo que no tendrás que preocuparte de encontrar ingresos extras el mes de vacaciones. 

Si ofreces sesiones sueltas, aunque retomes con tu cliente a la vuelta de vacaciones, las sesiones que coincidan en vacaciones no las haréis, y por lo tanto no las cobrarás, viendo como ese mes tus ingresos se tambalean peligrosamente. 

Si todavía no has tomado la decisión y solamente ofreces sesiones sueltas en este momento, puedes compensar los meses de vacaciones haciendo algún tipo de lanzamiento que te permita tener un pico de ingresos en esos meses más flojos: puedes organizar un taller presencial, un webinar o vender un infoproducto

Eso sí, te recomiendo dar el paso cuanto antes y paquetizar tus sesiones.

 

¿Y si nada de esto funciona? 

Si has llegado tarde y no te has podido anticipar, si has visto como tus clientes desaparecían en vacaciones y no sabes qué vas a hacer, ¡hay una solución! 

Si cuentas con un fondo para cubrir los gastos durante las vacaciones (si no lo tienes, aquí tienes un objetivo necesario para la próxima temporada) puedes esperar a que terminen las vacaciones y después despertar a los clientes dormidos. 

Para hacerlo, una buena idea es enviar emails de seguimiento, Whatsapp o llamadas a tu lista de clientes. 

En esta fase, puedes crear un nuevo servicio grupal o crear paquetes de seguimiento para poder empezar a trabajar con clientes que ya conozcas y así reactivar tus ingresos. Aquí tienes más ideas para convertir clientes puntuales en clientes recurrentes. 

En resumen, el secreto para sobrevivir a las vacaciones si tienes un negocio de coaching es anticiparte, ofrecer paquetes en lugar de sesiones sueltas y tener un fondo para compensar los meses flojos. 

De esta forma, podrás disfrutar de las vacaciones o quedarte trabajando sin agobiarte por los huecos libres que se quedan en tu agenda. 

Y como medida extra, reactivar a tus clientes, fidelizarlos y ofrecer algún servicio o producto extra te ayudará a estabilizar los ingresos de tu negocio de coaching. 

¿Qué es lo que haces tú en vacaciones con tu negocio? 

 

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