Cuando comienzas tu camino como coach, surge la primera pregunta: ¿qué tipo de coaching será mejor para mi negocio?

Conozco a muchos profesionales que se lanzan al sector del coaching profesional sin definir un tipo específico al que dedicarse. Sin embargo, creo que elegir un tipo de coaching en el que especializarse es mucho mejor tanto para el coach como para el coachee.

Por un lado, si un coach se especializa en un sector determinado, hará que cuente con herramientas que ayudarán mucho más a sus clientes, además de acumular experiencia en situaciones similares.

Por otro, el cliente verá la especialización como un plus, sintiéndose mucho más arropado y también dispuesto a pagar más por las sesiones.

Por lo tanto, si aún lo estabas dudando, la respuesta es: sí, especializate.

En este artículo te quiero mostrar algunas de las especializaciones que puedes elegir y en las que puedes inspirarte incluso para crear la tuya propia.

 

Tipos de coaching

 

La clasificación más popular de los tipos de coaching según el método que emplea, pueden ser:

  • Coaching ontológico: su objetivo no es más que la mejora de la expresión del cliente, es decir, mejorar la manera en la que se comunican. Por ello, se basa en el lenguaje, en las preguntas y en las conversaciones para provocar el cambio deseado.
  • Coaching sistémico: este tipo de coaching es realmente útil para observar y tomar conciencia del impacto que tienen los actos de la persona en el entorno que le rodea. De esta manera, considera que una persona es parte de un sistema que no está aislado del resto.
  • Coaching de I.E. (Inteligencia Emocional): se basa en el control y regulación de las emociones, a través de un trabajo de autoconocimiento.
  • Coaching PNL (Programación Neurolingüística): este coaching trabaja para modificar determinadas conductas que no benefician a la persona, analizando como se interpreta y afronta la realidad a través de los distintos medios.
  • Coaching cognitivo: con este tipo de coaching se pretende llevar a cabo una transmisión de conocimientos a través de las funciones expresivas y receptivas de la persona. Se potencia la memoria, el razonamiento y el aprendizaje.

Esta clasificación que, como te decía, es la más popular en cuanto al método que se emplea en las sesiones, no es suficiente.

Todos estos tipos de coaching son perfectamente válidos y puedes utilizarlos de manera aislada o conjunta, adaptándolas a cada coachee. Pero si realmente quieres ayudar a tu cliente, no existe mejor manera que con la especialización.

La realidad es que pueden existir todas las especialidades que puedas imaginarte. Cada persona esconde un universo entero dentro, pero al fin y al cabo responde a los mismos patrones que perfiles similares. 

Ejemplos de ello son perfiles basados en el sexo, edad, profesión o situación personal. E incluso una combinación de estas.

Un coach que ayuda a personas que están pasando por un proceso de separación o divorcio, es un excelente caso de especialización basada en situación personal.

Un proceso de coaching con un coach especializado en mujeres con hijos que sienten que han perdido la pasión por su vida, ayudará mucho más que un proceso con un coach generalista.

Personalmente, la especialización más singular que he escuchado es la de coaching cavernícola, de Joan Gallardo. ¿No te parece que es una manera genial de diferenciarte de la competencia?

 

Consejos para elegir tu especialización en coaching

 

Para escoger la mejor especialidad, hay factores que pueden resultar determinantes:

  • Escoge una especialización de acuerdo con tus gustos personales.

Creo que este factor puede resultar determinante. Si unes lo que más te gusta con tu profesión, te aseguro que todo resultará mucho más sencillo. Por ejemplo tengo un compañero  que ha unido su pasión por el coaching con la montaña. También he trabajado con un cliente que ha unido su pasión por el rugby con el coaching… y esto es maravilloso. De esta manera, se permiten profundizar más en el tema que les apasiona, conocer a personas con las que poder enriquecerse… y disfrutar cada día con su trabajo.

En mi caso, he escogido especializarme en mujeres emprendedoras por mi pasado como emprendedora arruinada 😉  y así evitar que otras personas pasen por lo mismo que yo. Y eso hace que me sienta afortunada cada día de mi vida.

 

  1. Escoger una especialización en la que haya demanda

No te dejes engañar tan fácilmente: tu pasión puede resultar desastrosa para tu proyecto.

Una vez identificada tu pasión, necesitas validar que puede llegar a ser útil para el mercado. Es lo que conocemos comúnmente en marketing como estudio de mercado.

Investiga en internet, en foros y webs, en tu entorno, y asegúrate que lo que quieres ofrecer realmente tiene demanda. No me vale que tu pasión sean las tortugas y quieras especializarte en coach para amantes de las tortugas. A no ser que te gusten las emociones fuertes (y muy incómodas).

Tampoco quiero que te detengas si ves que no existe aún una especialización como la tuya. Esa no es la idea que quiero transmitirte. Lo que necesitas es validarla, ver tu hueco en el mercado, un problema latente con el que muchas personas puedan identificarse.

 

  1. La especialización es un matrimonio

Cuando eliges especializarte en un sector determinado, firmas los papeles de matrimonio con él. Pero si las cosas no van bien, si no queda otra alternativa, si necesitas una salida ante la relación que te está ahogando…. siempre puedes pedir la separación.

Lo que quiero decir con esto es que tu especialización puede funcionarte un tiempo, y después tener que cambiarla. Y no pasa nada. Ya sea porque no encuentras los clientes que esperabas, porque ha llegado a cansarte o porque has encontrado algo que llene tu corazón de alegría todos los días.

La decisión de especializarte no es permanente. Por lo tanto, deja de tenerle miedo a la especialización y consigue diferenciarte de toda tu competencia del sector del coaching.

Y tú, ¿has elegido ya tu especialización? ¿Cuál es la especialización más rara que has visto? Me encantaría leerte 🙂

 

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