¿Sabías que existe la enfermedad del fracaso?
Se llama “Excusitis”. Afecta sobretodo a los emprendedores y es muy peligrosa.

Es la diferencia entre las personas de acción, que se arriesgan y se crecen ante los retos, y las que sobreviven en su zona de confort.

Es muy común entre los seres humanos posponer las tareas que debemos hacer, dejar para mañana lo que podemos hacer hoy. A veces podemos ser totalmente conscientes de este punto, pero en otros casos la inacción es un síntoma de que la “excusitis” se está desarrollando en nuestro interior.

Y lo peor de todo es que nos justificamos para sentirnos más tranquilos o tranquilas.

Como te comentaba al inicio del artículo, “la excusitis es la enfermedad del fracaso”. De acuerdo con Francisco Alcaide, las excusas no son otra cosa que “mentiras que nos decimos a nosotros mismos”. Y el gran problema de” buscar excusas” es que si uno las busca,” siempre las encuentra”. “Si quieres tener éxito, hazte cargo de ti mismo. Si quieres tener éxito, no te des el lujo de inventar excusas”, añade.

Y sinceramente, no puedo estar más de acuerdo.

Repasemos cuáles son las principales excusas que nos ponemos las emprendedoras y cómo podemos superarlas.

Las 5 excusas más utilizadas por las emprendedoras con las que sabotean su éxito son…

Existen cinco excusas muy expandidas entre las emprendedoras. No son más que justificaciones racionales a miedos internos que nos impiden avanzar con paso firme hacia nuestros objetivos.

Estoy segura que más de una te sonará y que, como muchas otras personas, tú también las has utilizado en alguna ocasión. Veamos una por una con más detalle y cómo podemos remediarlas.

1) La clásica: “no tengo tiempo”

Sencillamente no es verdad. Todos tenemos el mismo tiempo, tú y todas las personas de este Planeta.

Lo importante aquí es saber priorizar. ¿Qué es aquello que te va a acercar más a tus objetivos? Identifícalo y bloquea un espacio de tiempo cada día para hacerlo.

Si te sientes perdida, puedes probar a hacer el siguiente ejercicio: apunta en una hoja de papel todo lo que haces a lo largo del día y el tiempo que dedicas a cada tarea. Repite el ejercicio los siete días de la semana.

Lo que no se mide no se puede mejorar. Ahora ya tienes lista tu tabla del tiempo semanal. ¿Dedicas tiempo a lo que es realmente importante? ¿Pasas la mayoría de las horas realizando tareas urgentes?

A partir de este análisis, elimina aquellas actividades o tareas que no son importantes. O intenta al menos reducirlas al mínimo. Intenta hacer un uso más eficiente de tu tiempo y reserva bloques en tu calendario para asegurarte de que vas a hacer lo que realmente te hará avanzar en tu negocio.

2) La típica: “no tengo dinero”

Cuando emprendemos nos faltan recursos, sobretodo económicos. Pero éste no es un motivo para desistir y estancarse. Si sabes hacer algo por los demás, que aporte valor, inevitablemente conseguirás que te paguen por ello.

Aquí reside el éxito emprendedor: aportar el máximo valor al máximo número de personas.

Los libros son económicos y son una inagotable fuente de conocimientos. Lee libros que te ayuden a conseguir tus objetivos. Aprende de los mejores y replica sus estrategias para conseguir crear y consolidar un negocio exitoso.

¿A qué esperas?

3) La pesimista: “no soy buena”

Esta excusa tiene unas raíces profundas. Tendrás que indagar en tu susbconsciente y sustituir la creencia de que “no eres buena” por una creencia potenciadora que te ayude a aumentar tus niveles de autoestima.

Ser sincera con una misma y reconocer que no eres buena en según que campo es una cosa. Y otra muy distinta es negarte la posibilidad de hacer crecer tu negocio porque crees que no eres lo suficientemente buena, y que tu competencia lo hará mejor que tú.

Identifica tus puntos fuertes y muéstralos. Trabaja en identificar qué es aquello que te hace diferente a los demás profesionales de tu sector y destácalo en tu propuesta de valor.

Recuerda que todas las personas somos únicas y que, desde autenticidad, eres imparable.

Así que dedica tiempo a desarrollar una actitud ganadora y utiliza tu inteligencia de manera positiva y creativa.

Esta excusa ya no es para ti, vamos a por la siguiente.

4) La autista: “no tengo contactos”

Cuando empezamos nuestra aventura emprendedora no tenemos muchos contactos. Es algo normal, a todos nos ha pasado.

En vez de focalizarte en que no tienes contactos intenta crear nuevas relaciones estratégicas.

Puedes contactar con otros profesionales de tu sector, asistir a eventos formativos en los que vas a conocer a un montón de personas con tus mismas inquietudes, o crear tus propias ponencias para captar clientes.

Como en el punto anterior, aquí lo importante es la actitud con la que afrontas el hecho de no tener contactos al principio de tu andadura emprendedora.

Sal de tu zona de confort y muestra tu cara más amable y auténtica a otros profesionales.

5) La peor de todas: “aún no estoy preparada”

Si has iniciado tu propio negocio, estás lista. No sirve de nada que te digas a ti misma que no estás preparada ya que la preparación viene del aprendizaje y de la experiencia.

Los primeros clientes son nuestros mayores maestros. Si estás empezando a ofrecer tus servicios, no tengas miedo. Ya estás preparada. Lo único que te falta es coger experiencia.

Y si realmente te falta preparación, fórmate en las áreas de tu especialidad. Pero no te pases el tiempo intentando acumular más y más conocimientos sin llevarlos a la práctica.

Has decidido emprender porque tienes un don especial y estás decidida a ayudar a otras personas. La mejor manera de prepararte es actuando y mostrando a tus clientes lo que eres capaz de hacer por ellos.

Adelante.

¡Ya no hay excusas!

A partir de ahora, cuando te sorprendas a ti misma utilizando alguna de estas excusas, ríete de ti misma y piensa que estás dejando avanzar los primeros síntomas de esa enfermedad del fracaso llamada “excusitis”.

Tú no eres de esa clase de personas ¿Verdad?

Cuéntame, ¿qué excusas de las mencionadas en este artículo habías utilizado? ¿Cómo te sentirías si fueras capaz de no utilizar ninguna de ellas, nunca más?

Estaré encantada de leer tus comentarios. ¡Gracias!