¿Trabajas para otra empresa pero a ti lo que te gustaría realmente es dedicarte a tu pasión a tiempo completo? En ese caso, seguro que tienes la cabeza hecha un mar de dudas.

Seguramente no sabes exactamente el mejor momento para dejar tu trabajo estable, el miedo se esté apoderando de ti o no sepas muy bien de dónde sacar más tiempo para ver crecer tu pequeño proyecto de coaching.

La experiencia te enseñará que para emprender no existe un ascensor, sino que debes tomar las escaleras. ¿Qué significa esto? Pues que deberás recorrer el camino poco a poco, esforzándote para subir al siguiente escalón y demostrándote a ti misma la resistencia que vive dentro de ti.

Mientras esta enseñanza llega a tu vida a través de tus propias experiencias, quiero resolver alguna de las dudas que más te pueden marear en este momento.

 

¿Necesito dejar mi trabajo para ser coach?

Esta es una de las principales preocupaciones de aquellas coach que trabajan por cuenta ajena: no saben en qué momento dejar su trabajo estable.

Evidentemente, cada paso es distinto, ya que las circunstancias que nos rodean son completamente diferentes. Algunas tienen hijos, otras no. Algunas necesitan pagar su hipoteca, otras no. Algunas no están tan mal en su trabajo, otras lo detestan cada día más.

Dentro de esas circunstancias, hay una recomendación que es común a todas: jamás dejes tu trabajo sin tener un plan.

Un plan no es solo saber qué es lo que vas a hacer. Implica planear qué vas a hacer si la cosa resulta mal, cómo vas a conseguir clientes, qué inversiones planeas hacer (una web, formaciones, etc.) y cómo vas a conseguir lograr tu objetivo.

Si nunca se te ocurriría saltar al vacío sin paracaídas, ¿por qué ibas a dejar un trabajo con ingresos estables sin tener un plan?

Muchas veces saltamos sin plan por culpa de uno de los enemigos más temidos de las personas que emprenden: las prisas. Las prisas no son buenas en ningún lugar, pero en el caso del emprendimiento mucho menos.

Si tienes prisa por conseguir dinero porque no tienes un colchón, si tienes prisa por conseguir visibilidad con tu proyecto online o si tienes prisa por conseguir clientes con los que conseguir pagar las facturas, repercutirá irremediablemente en tu camino como coach.

Tus clientes lo notarán, por más que quieras disimularlo. Yo misma, desde mi experiencia pasada como emprendedora arruinada, sé lo que es estar en esa situación. Y por eso, cuando me encuentro con una coach que hace lo que hace por dinero, lo detecto inmediatamente.

No caigas tú también en ese error. Antes de dejar tu trabajo, intenta ahorrar, asegúrate los ingresos que necesitarás en los próximos meses (y, si te lo puedes permitir, al menos de un año) y comienza a emprender de una manera segura.

Otra opción que algunas coach que conozco han elegido es la de pedirse una excedencia. Esta opción (combinada con la del plan) te dará la seguridad de tener un lugar al que recurrir sin las cosas se ponen feas. Además, podrás trabajar mucho más tranquila sabiendo que no haces lo que haces solo por dinero, sino por acompañar a otras personas en su camino hacia la transformación.

Por lo tanto, no, no hace falta que dejes tu trabajo para empezar tu carrera como coach. Primero, planea bien el futuro a corto y medio plazo, descubre cómo vas a actuar en cualquiera de las circunstancias que van a ocurrir y tenlo todo bien atado antes de empezar. Plantéate la respuesta a preguntas como:

  • ¿Qué acciones voy a llevar para conseguir más clientes?
  • ¿Qué puedo hacer si los clientes no llegan?
  • ¿Qué tengo que hacer si no consigo X clientes en 3 meses?
  • ¿Cómo pagaré mis obligaciones económicas?

Son solo 4 ejemplos de todas las cuestiones que tendrás que dejar zanjadas antes de dar el salto. Pero ojo: tampoco se trata de parálisis por análisis.

No pretendo que con esto postergues de manera infinita la decisión. Simplemente, quiero que te quedes con la idea de trazar un plan, ponerle una fecha y tomar la decisión de emprender full time con tu negocio como coach.

 

Emprender como coach mientras trabajas por cuenta ajena

Mientras tanto, puedes seguir con tu proyecto como coach en los ratos libres que te deje tu trabajo en otra empresa. Se trata de ir sentando las bases de un negocio próspero y siguiendo la regla de que las prisas no son buenas, poquito a poco conseguirás recoger los frutos que hoy siembres.

Para que compatibilizar tu trabajo por cuenta ajena con tu proyecto como coach sea mucho más fácil y productivo, aquí tienes X consejos que puedes aplicar desde hoy mismo:

 

Gánale horas al día

Si tu trabajo es a jornada completa, necesitarás dedicarle algunos de los ratos que te quedan libres a tu proyecto. Para hacerlo, busca el momento que mejor se adapta a tu rutina diaria: puedes madrugar un poco más o dedicarte a ello antes de dormir.

Con tan solo 2 horas diarias enfocada en tu proyecto como coach puedes ver resultados. También puedes aprovechar los fines de semana y festivos para hacer aquellas tareas que requieren de más tiempo. O ahora que se acercan las vacaciones de verano, dedícate las mañanas a darle ese impulso que necesita.

Sea como sea, no te dejes ganar por las excusas y dedícale algo de tu tiempo cada día a tu proyecto. Recuerdo una compañera que, tras casi 12 horas fuera de casa, volvía por las tardes y tenía sus sesiones con los primeros clientes, antes de dar la cena a sus hijos y acostarlos.

¿De verdad crees que ella se dejaba ganar por las excusas?

 

Busca un espacio libre de interrupciones

Cuando comienzas a emprender y lo haces desde casa, es fácil que la vida personal y profesional se mezclen. Cuando estás empezando, además, esto se complica mucho más: las personas que te rodean no entiendes que vas en serio.

Si estás decidida y comprometida con tu negocio de coaching, necesitas que el mundo que te rodea lo sepa. Y para ello, lo mejor es empezar con un lugar libre de interrupciones en tiempo y espacio.

Busca un lugar en tu casa en el que puedas concentrarte, y hazle saber a todos que durante el tiempo que estés allí no podrán interrumpirte. Puede costarte un poco al principio, pero si permaneces firme al final lo entenderán. Sí, tú estás allí en casa, pero no puedes estar nada más que pendiente de tu tarea.

Solo de esta manera podrás aprovechar realmente las horas que le estás ganando a tu reloj.

 

Planifícate

Emprender no es tarea fácil, pero si encima lo compatibilizas con tu otro trabajo la complicación se multiplica. A no ser que te gusten las emociones fuertes, mi recomendación es que te planifiques.

Fija los objetivos que quieres cumplir en 5 años, en 1 año, en 6 meses, en 3 y en 1. Después, especifica las tareas que tienes que hacer para conseguirlos. Por ejemplo, si en 6 meses tu objetivo es el de dar el salto definitivo y dejar tu actual trabajo, tendrás que tener listo tu plan de acción, tu web, tu plan de visibilidad, por ejemplo.

Siguiendo con este ejemplo, en un mes podría ser crear las redes sociales para tu proyecto y empezar a conseguir seguidores. Y en ese caso, las tareas para esta semana serían investigar en qué red social es mejor estar el lunes, darme de alta el martes, hacer un calendario editorial el miércoles, publicar mi primera foto el jueves y el viernes invitar a tus contactos a visitarte.

Como ves, son pequeñas acciones que puedes ir haciendo y que te acercarán a aquellos objetivos que te has fijado. Sea como sea, déjame darte un último consejo: no te agobies.

Aunque te parezca que no, todo fluye en el tiempo al ritmo perfecto. Tu momento también fluye y lo único que tienes que hacer es remar en la dirección correcta.

Si haces las cosas bien, sin prisa y sabiendo a dónde te estás dirigiendo, todo llegará en el momento perfecto para ti. Combina tu intuición con el sentido común y acertarás seguro.

 

Y por supuesto, si necesitas alguien que te ayude a trazar tu plan, soy la mujer que estás buscando. En mis sesiones podremos ver tu caso concreto y las acciones que tienes que dar para conseguir dejar tu trabajo y dedicarte a tu pasión sin perder tiempo, energía y dinero. Puedes ver toda la información haciendo clic justo aquí.

Ya has hecho lo más difícil que es encontrar tu verdadera pasión. Ahora solo te queda dar los pasos acertados, no precipitarte y tener paciencia y, sobre todo, disfrutar.

El mundo te está esperando a ti y a tu labor para hacer de este un mundo mejor. Me encantará leerte y que me cuentes qué es lo que te da más miedo a la hora de tomar esta importante decisión.

 

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