Cuando iniciamos nuestro propio negocio hay un error que casi todos cometemos: no especializarnos.

Nos lanzamos al mercado con un extenso catálogo de servicios. También nos adaptamos a las exigencias del cliente y, en muchos casos, trabajamos con personas con las que en realidad no queremos trabajar.

Cuando le das la espalda a la especialización:

  • No destacas frente a tu competencia
  • Tus precios son bajos y es difícil subirlos
  • Los clientes te eligen a ti por precio
  • Tu visibilidad se ve afectada, no destacas
  • No te centras en mejorar una disciplina concreta
  • Haces de todo, pero no eres mejor en nada
  • Algunos clientes te imponen su criterio

Son solo algunos ejemplos de las consecuencias que tiene el hecho de no acotar bien un nicho de mercado concreto y no especializarse en una disciplina.

El posicionamiento en el mercado y cómo te perciben tus clientes con respecto a tu competencia es fundamental si quieres diferenciarte del resto de profesionales de tu sector.

Por eso, como te comentaba antes, la mejor manera de hacerlo es especializándote en una disciplina concreta y acotando tanto como puedas tu nicho de mercado.

Al hacerlo, diseñarás mejor tus servicios, tendrás claro a quién ayudas y qué problema solucionas. Además, aportarás mucho valor extra por conocer muy bien tu nicho de mercado y haberte especializado en una rama concreta.

Me he dado cuenta de que algunas de mis clientas se resisten en escoger su nicho de mercado. Creen que si lo hacen dejan de vender.

Nada más lejos de la realidad.

Acabarás siendo para los demás un poco de todo y mucho de nada”.

Esa es mi respuesta.

Tal y como comenta Raimón Samsó, en su libro “La clase emergente de los expertos”, al escoger un “micronicho” seremos más visibles. Incluso, en uno de los capítulos lanza la siguiente pregunta al lector:

¿Dónde crees que se verá mas tu sombrilla, en una playa grande o en una playa pequeña?

Para mi ha sido esencial tener bien identificado tanto mi nicho de mercado como mi público objetivo. Pero lo que sobretodo marca la diferencia es tener muy bien definido a tu cliente ideal.

Cuando nos dirigimos a alguien a quien hemos definido perfectamente (edad, sexo, intereses, ingresos, aficiones, estilo de vida, ubicación, filosofía, miedos…), entonces atraemos a personas similares a nuestro negocio.

Con la especialización ocurre lo mismo.

Cuanto más te especialices, más clientes “ideales” atraerás. Además, piensa que un especialista, por serlo, siempre podrá cobrar más que un profesional que intenta abarcar varias especialidades. ¿Es de lógica, verdad?

Lo importante es que tengas muy claro estas consideraciones:

  • ¿Cuál es tu nicho de mercado?
  • ¿A quién te diriges? (público objetivo)
  • ¿Quién es tu cliente ideal?
  • ¿Qué problema real solucionas con tus servicios?
  • ¿Qué te hace diferente de la competencia? (Propuesta Única de Valor)

Las respuestas a las preguntas anteriores constituyen la base de tu negocio.

La fórmula “GEL”

Ahora que ya sabes lo importante que es identificar y acotar tu nicho de mercado, quiero presentarte una fórmula que te puede ayudar en este sentido. Es la conocida como fórmula GEL.

¿Cómo puedes identificar un buen nicho de mercado?

Esta fórmula responde a la pregunta con tres sencillos pasos: Grow, Experience, Love (GEL).

Grow: Crecer. Se trata de encontrar nichos de mercado en crecimiento. No tiene sentido entrar en uno que va a la baja. Sin duda, el mercado del desarrollo personal es un nicho al alza, en el que cada vez hay más profesionales, más demanda y, por tanto, más competencia.

Experience: Tienes experiencia, has estudiado tu rama de especialización y seguramente ya has trabajado con clientes. Detectar lo que se te da bien y lo que te gusta hacer es una buena manera para identificar áreas de especialización. ¿Cuál es la tuya?

Love: Amor. Amar que uno hace es esencial para no perder nunca la motivación. Cuanto más te apasione el nicho de mercado que hayas escogido, mucho mejor. Vas a tener que pasar muchas horas para convertirte en experto en tu campo. Entonces, mucho mejor amar aquello a lo que te dedicas, ¿no crees?

Al contemplar estos tres elementos nuestro público objetivo nos identificará como “expertos” en nuestra área. Y esto es algo muy importante.

Recuerda que cuando te especializas en una determinada área, acabas por conocer mejor el perfil de tu cliente, sus inquietudes y sus principales necesidades. Esta información es muy útil a la hora de diseñar nuevos servicios que se adapten mejor a lo que tu audiencia espera de ti.

Tus clientes se sentirán identificados contigo y venderás de forma natural. Además, si cada día dedicas un tiempo a aprender más y más sobre tu especialización, serás cada vez más experta en tu temática.

¿Ya tienes claros los beneficios que tendrás al especializarte?

Mi objetivo con este artículo es que te quede claro que especializarte es la mejor opción que tienes para consolidar tu proyecto profesional. Debes ser reconocida como experta en una determinada área, tanto por tu audiencia como, sobre todo, por los clientes que confían en ti.

Además, si creas una marca personal sólida y reconocible, que esté alineada con tus valores, y consigues mostrar aquello que te hace diferente del resto de profesionales de tu sector, avanzarás con paso firme hacia tus metas como emprendedora.

¿Ya te has especializado? Espero que me lo cuentes en la zona de comentarios.