¿Eres ángel o demonio?

Un parte de ti quiere trabajar, esforzarse y perseverar para sacar adelante tu propio negocio de desarrollo personal.

Pero por otro lado, escuchas mensajes en tu mente que te empujan a tomar el camino más fácil y cómodo…“¿Para que vas a esforzarte renovando tu Web si puedes pasarte un buen rato viendo videos divertidos en Youtube?”

Esta lucha interna es una constante en nuestra vida.

Hay días en los que sentimos una gran energía para afrontar cualquier reto que tengamos por delante. Nos sentimos alegres, confiados y productivos.

En cambio, hay otros días en los que la pereza nos invade y nos resulta casi imposible concentrarnos en las tareas verdaderamente importantes que hemos de realizar para poder avanzar hacia nuestros objetivos.

¿Te has dado cuenta de que hay personas que parece que desayunen espinacas como Popeye? Sí, aquellas personas a las que todo les va bien, que consiguen hacer realidad todo lo que se proponen. Y por si fuera poco, están contentas casi todo el tiempo y parece que dispongan de más tiempo libre que los demás para disfrutar con su familia, amigos o practicando su deporte favorito.

¿Qué tienen en común todas estas personas?

Su secreto para vivir con éxito es simple, cultivan al máximo su fuerza de voluntad.

Y la utilizan para conseguir lo que quieren en sus vidas.

Tienen en cuenta que la fuerza de voluntad es como un músculo y cuanto más se utiliza durante el día, más se desgasta.

Pero también saben que, al mismo tiempo, se fortalece durante el sueño, con buena alimentación y con entreno (consolidando hábitos saludables, por ejemplo).

Antes de entrar a ver qué podemos hacer para mejorar incrementar nuestra fuerza de voluntad, déjame que te cuente por qué es tan importante disponer de ella.

¿Por qué es tan importante la fuerza de voluntad? 

En 1970 se realizó un experimento la Universidad de Stanford con un grupo de niños de menos de 4 años. En el que se conoce como “Marshmallow Test”, los investigadores dejaron sentados a los niños en una silla, solos en una habitación, con una golosina (marshmallow) delante.

Les dijeron que si conseguían aguantar 15 minutos sin comérsela, recibirían una recompensa y, además, se les daría una golosina más.

El reto para esos niños de menos de 4 años era realmente titánico.

¿Qué fue lo que ocurrió?

Que muchos niños no aguantaron y se comieron la golosina antes de que pasaran los 15 minutos. Solo un tercio de ellos consiguió aguantar.

La prueba tenía el objetivo de ver cuándo los niños empezaban a entender los beneficios de esperar, de sacrificar algo en el presente para recibir una recompensa mayor, después.

A los 6 años de edad se les hizo la misma prueba. Aquí la mitad de ellos fueron capaces de esperar, demostrando que a medida que crecemos, desarrollamos la esta habilidad.

Pero lo más curioso del caso fue que, pasados unos años, se comprobó que los niños que habían aguantado sin comerse la golosina durante el primer experimento eran mejores estudiantes, tenían mejores puestos de trabajo y tenían más éxito en su vida.

Los que tuvieron la fuerza de voluntad para esperar a tener 2 golosinas y una sorpresa, demostraron que tenían fuerza de voluntad suficiente como para descartar recompensas rápidas a favor de metas a más largo plazo.

Como ves, la fuerza de voluntad es el elemento clave para alcanzar grandes éxitos en la vida, tanto personales como profesionales.

¿Cómo puedes alimentar tu fuerza de voluntad?

Como si de un músculo se tratara, está demostrado que la fuerza de voluntad se puede entrenar.

Debemos centrarnos en mejorar nuestro autocontrol con acciones positivas. ¿Cómo? Desafiándonos a nosotros mismos a tomar acción y a generar resultados.

Aquí tienes algunas estrategias útiles para aumentar tu fuerza de voluntad:

  • Cambia algunos hábitos: según un estudio de la Universidad de Case Western Reserve (EE. UU.), basta con pequeños cambios en hábitos cotidianos para alimentar nuestra fuerza de voluntad. Puedes, por ejemplo, lavarte  los dientes durante unos días con la mano contraria.
  • Sal del “piloto automático”: Como dice Baumeister, “el comportamiento habitual trabaja en piloto automático. Para incrementar el poder de la voluntad, debes sobre-escribir el piloto automático y tomar control deliberado”. Como la fuerza de voluntad se ejercita deliberadamente, es interesante que de vez en cuando te salgas de la rutina y busques hacer las cosas de otra manera.
  • Recarga tus baterías a diario: La fuerza de voluntad se consume al usarla, el descanso y la glucosa, ayudan a recargarla. Sí, para no comer comida basura se necesita voluntad, pero para tener voluntad se necesita comer (glucosa). Para cargar tus baterías, toma muy en serio la alimentación, el sueño y la meditación.
  • Márcate objetivos a largo plazo y pequeños retos diarios: levantarte de la cama cada día con un objetivo a largo plazo que te motive de verdad ayuda a enfocar tu jornada para poder hacer, al menos, una de esas tareas que consideras “importantes” para avanzar en el camino correcto. Como ya sabes, si navegas sin rumbo puedes acabar en cualquier puerto, pero si corriges el rumbo cada día, llegarás hasta donde te propongas.
  • Practica ejercicio: los beneficios de realizar un poco de ejercicio cada día son muchos. Un de ellos es que ayuda a reforzar la fuerza de voluntad. En caso de que puedas escoger cuándo practicarlo, es mejor hacerlo por la mañana. Sentirás que ya has conseguido un objetivo del día. Así sentirás más motivación para afrontar el resto del día.

Conclusiones finales

La fuerza de voluntad o palabras como esfuerzo, disciplina o sacrificio están infravaloradas en la actual cultura de la inmediatez. Pero las consecuencias son graves para el cerebro ya que la fuerza de voluntad, recuerda, opera como un músculo: se fortalece con la práctica, se fatiga con el uso excesivo o se atrofia con la falta del mismo.

Podemos decir que la fuerza de voluntad necesita comer y dormir. El psicólogo estadounidense Daniel Goleman definió la fuerza de voluntad y la autorregulación, como “la capacidad para diferir o aplazar las gratificaciones de manera racional y consistente”, y lo incluyó como uno de los rasgos básicos de lo que todos conocemos como inteligencia emocional. La ciencia ha demostrado que quienes se han dedicado a cultivar su fuerza de voluntad, han invertido en su educación y en su felicidad.

Dime, ¿te consideras una persona con fuerza de voluntad?